Clínica María Auxiliadora dispone de Autorización de la Consejería de Salud de la Comunidad de Andalucía para la aplicación de Toxina Botulínica (Botox y Vistabel).
Botox lleva ya muchos años en el mercado (más de 20). La Agencia Española del Medicamento ha aprobado el uso estético de la toxina botulínica tipo A bajo la marca Vistabel®.
El equipo médico de Clínica María Auxiliadora está autorizado para realizar tratamientos con toxina botulínica para uso estético, disponiendo de larga experiencia en la aplicación del mismo.
La autorización necesaria para la realización del tratamiento con toxina botulínica (Botox o Vistabel) es otorgada por la Consejería de Salud de Andalucia exclusivamente a los centros que cumplen con todos los requisitos específicos para ello. Nos consta que muchas clínicas que lo publicitan en sus webs no están autorizadas para manejarlo ni almacenarlo. El nombre comercial de la presentación para uso no estético (Botox), es más conocido popularmente, pero queremos que quede claro que en Clínica María Auxiliadora utilizamos Vistabel®, que es la presentación autorizada para uso médico-estético.

Las arrugas dinámicas del rostro, o sea, las que se muestran más al realizar determinados gestos, como fruncir el ceño, reir o subir las cejas, se deben a la tracción de los músculos que hay debajo de las mismas. La toxina botulínica, al ser inyectada en esos músculos, anula el impulso eléctrico que llega hasta ellos. Los músculos se relajan y se observa primero una atenuación de las arrugas, para, en los días siguientes, prácticamente desaparecer. La piel aparecerá mas lisa y la cara mas relajada, contribuyendo a dar un aspecto mas joven. Lo mejor es que el efecto preciso de la toxina botulínica, hace que la expresión de la cara no se modifique, ni tampoco la forma.
Como hemos señalado, el resultado aparece poco a poco según van pasando los días. Así, nadie del entorno del paciente notará que se ha realizado el tratamiento.
Se tratan las arrugas de la frente, concretamente del entrecejo.
El efecto pleno de la toxina botulínica tipo A para uso estético se logra entre 4 y 8 días después de su aplicación. A veces puede tardar algo más. La duración de ese efecto oscila entre tres y cuatro meses. Es posible aplicar otro tratamiento cuando desaparecen los efectos del primero. Estos sucesivos tratamientos suelen ser más duraderos que el primero. Aunque cada caso es distinto, en algunos pacientes el efecto puede llegar a los seis meses.
El producto bloquea el músculo sobre el que se aplica durante un cierto tiempo. Al cabo de unos meses, el músculo tratado recupera la movilidad y en consecuencia, las arrugas producidas por su movimiento se presentarán de nuevo.
Si, se realiza en una sola sesión.
Según numerosos estudios médicos el tratamiento puede repetirse cada 4, 5 o 6 meses sin problemas.
No lo es. Al aplicarse una cantidad muy pequeña de producto con una aguja muy fina, lo más que puede notar el paciente va a ser un ligero escozor.
Aproximadamente unos 20 minutos.
No es necesario. Usted puede volver a su vida normal después de serle aplicado el tratamiento.
No muchas: No frotar la cara al lavarla, no acostarse ni frotar los ojos o la frente para que el producto no se desplace. Estas precauciones se observarán durante las primeras 4 horas.
No hay restricciones en cuanto a lo que se puede comer antes o después del tratamiento. Nuestro equipo médico le dará las indicaciones necesarias en la consulta previa. No se pueden tomar medicamentos que afecten a la coagulación (aspirina) antes de aplicarse la toxina botulínica.
Si está embarazada no se le aplicará, por mera prevención, al no existir estudios al respecto. Hay enfermedades neuromusculares contraindicadas. El equipo médico que aplica el tratamiento comprobará si el paciente es apto. Piense que sólo en 2005 se aplicaron más de 3,3 millones de tratamientos con Toxina Botulínica, por lo tanto no es un procedimiento reservado a los famosos ni a los millonarios.
Ha de ser médico y con gran experiencia para que los resultados de la Toxina Botulínica sean los deseados.
En una cabina de tratamiento, con la consiguiente esterilización, higiene y desinfección necesarias de la piel, utilizando material médico de un solo uso. No es necesario aplicarlo en quirófano, al no ser un procedimiento quirúrgico.